Legalización, documentación y errores que debes evitar

Una vez terminada la instalación llega una de las fases más importantes y, curiosamente, una de las más desconocidas por los usuarios: la legalización de la instalación.
Muchas personas piensan que instalar un cargador consiste únicamente en colocar un equipo en la pared y conectarlo a la corriente.
La realidad es muy distinta.
Una instalación de recarga forma parte de la instalación eléctrica del edificio y debe cumplir una normativa específica para garantizar la seguridad de las personas, de los bienes y de la propia instalación.
¿Es obligatorio legalizar una instalación?
Sí.
Siempre que se instala un punto de recarga debe emitirse la documentación técnica correspondiente por parte de una empresa instaladora autorizada.
La instalación debe cumplir el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT), la ITC-BT-52 y el resto de instrucciones técnicas que resulten de aplicación.
No se trata únicamente de una obligación administrativa.
Es la garantía de que la instalación ha sido diseñada, ejecutada, comprobada y documentada correctamente.
La legalización no empieza cuando termina la obra
Una correcta legalización comienza realmente antes de instalar el primer metro de cable.
Antes de diseñar una instalación es necesario conocer las características de la instalación eléctrica existente y comprobar que la documentación disponible se corresponde con la realidad.
Esto permite detectar posibles deficiencias, instalaciones antiguas o modificaciones realizadas con anterioridad que puedan afectar a la nueva instalación de recarga.
¿Qué documentación puede ser necesaria antes de realizar la instalación?
En un garaje comunitario, dependiendo de las características del edificio y del origen de alimentación del punto de recarga, puede ser necesario disponer o verificar documentación como:
- Certificado de Instalación Eléctrica (CIE) o, cuando corresponda, Certificado de Seguridad (CS) de la vivienda.
- Plano del garaje comunitario, necesario para estudiar correctamente recorridos y canalizaciones.
- Inspección periódica favorable del Organismo de Control Autorizado (OCA) en vigor, cuando el garaje esté sujeto reglamentariamente a este tipo de inspecciones.
Disponer de esta información desde el principio permite diseñar correctamente la instalación y evita muchos problemas durante su posterior tramitación.
¿Qué documentación se genera con la nueva instalación?
Una vez finalizados los trabajos, la empresa instaladora debe elaborar la documentación técnica y administrativa que corresponda según las características de la actuación.
Esta documentación puede incluir, entre otros documentos:
- Certificado de Instalación Eléctrica (CIE) correspondiente a la actuación, cuando proceda.
- Memoria Técnica de Diseño (MTD), cuando resulte necesaria.
- Esquema unifilar de la instalación.
- Planos o documentación gráfica de la instalación ejecutada.
- Características técnicas del punto de recarga y de sus protecciones.
- Resultados de las verificaciones reglamentarias.
- Documentación necesaria para la correspondiente tramitación administrativa.
Conservar correctamente esta documentación resulta fundamental para futuras ampliaciones, modificaciones, inspecciones o intervenciones sobre la instalación.
Las comprobaciones antes de poner el cargador en servicio
Antes de poner en servicio una instalación, una empresa instaladora autorizada debe realizar las verificaciones reglamentarias correspondientes.
Entre ellas pueden encontrarse:
- Continuidad de los conductores de protección.
- Medición de aislamiento.
- Verificación de la puesta a tierra.
- Comprobación de polaridad.
- Funcionamiento de las protecciones.
- Comprobación del correcto disparo de las protecciones diferenciales.
- Medición de tensión.
- Verificación del funcionamiento del punto de recarga.
- Comprobación del sistema de gestión dinámica de potencia, cuando exista.
Estas verificaciones permiten detectar posibles anomalías antes de que el usuario comience a utilizar el cargador.
Los errores más habituales
Después de años realizando instalaciones nos hemos encontrado prácticamente de todo.
Algunos de los errores más frecuentes son:
Instalar un cable con una sección insuficiente
La sección debe calcularse teniendo en cuenta la intensidad, la longitud del recorrido, el método de instalación, la caída de tensión y las condiciones reales de utilización.
No proteger correctamente la línea
Un punto de recarga necesita unas protecciones adecuadas a sus características y a las especificaciones de la instalación.
Utilizar materiales inadecuados
Canalizaciones, conductores, cuadros, protecciones y elementos de conexión deben ser adecuados para el lugar donde se instalan y para las condiciones de funcionamiento previstas.

No instalar protección contra sobretensiones cuando resulta necesaria
Los vehículos eléctricos y los puntos de recarga incorporan una importante cantidad de electrónica, por lo que una correcta protección eléctrica resulta especialmente importante.
No calcular la caída de tensión
En garajes comunitarios podemos encontrarnos con recorridos muy largos desde la centralización de contadores hasta la plaza de aparcamiento.
La longitud de la línea debe tenerse en cuenta para dimensionar correctamente los conductores.
No comprobar la puesta a tierra
La existencia y correcto funcionamiento del sistema de puesta a tierra es un elemento esencial de seguridad en cualquier instalación eléctrica y especialmente importante en una infraestructura destinada a la recarga de vehículos eléctricos.
No legalizar la instalación
Que un cargador funcione no significa que la instalación esté correctamente legalizada.
Una instalación debe quedar documentada y tramitada conforme a los requisitos reglamentarios que resulten de aplicación.
Elegir un cargador sin estudiar las necesidades reales del usuario
El cargador más potente o más caro no tiene por qué ser el más adecuado.
Antes de seleccionar el equipo deben analizarse el vehículo, la potencia disponible, los kilómetros recorridos diariamente, los horarios habituales de carga y las posibles necesidades futuras.
Elegir un buen cargador no es lo más importante
Puede parecer sorprendente, pero el cargador representa únicamente una parte de toda la instalación.
Una buena instalación depende especialmente de:
- El estudio previo.
- El diseño de la instalación.
- El dimensionado del cableado.
- La calidad de los materiales.
- Las protecciones eléctricas.
- La puesta a tierra.
- La correcta configuración del cargador.
- El sistema de gestión dinámica de potencia.
- La puesta en marcha.
- Las verificaciones reglamentarias.
- La documentación y legalización final.
Un excelente cargador instalado sobre una mala instalación seguirá siendo una mala instalación.
¿Merece la pena hacerlo bien desde el principio?
Sin ninguna duda.
Un punto de recarga correctamente diseñado e instalado puede prestar servicio durante muchos años con un mantenimiento reducido.
Además, una instalación correctamente ejecutada:
- Mejora la seguridad.
- Reduce el riesgo de averías.
- Facilita futuras ampliaciones.
- Permite sustituir el cargador en el futuro con mayor facilidad.
- Facilita posibles modificaciones de potencia.
- Deja perfectamente documentada la instalación.
- Puede contribuir a aumentar el valor y las prestaciones de la vivienda y de la plaza de garaje.
En otras palabras, es una inversión que conviene realizar pensando a largo plazo y no únicamente en conseguir el presupuesto inicial más económico.
La instalación no termina cuando el coche empieza a cargar
Este es probablemente el concepto más importante de esta tercera parte.
Para una empresa instaladora profesional, el trabajo no termina cuando se conecta el vehículo y comprobamos que comienza a cargar.
La instalación termina cuando ha sido correctamente ejecutada, verificada, documentada, puesta en servicio y tramitada conforme a la normativa aplicable.
Esa diferencia es precisamente la que separa la simple colocación de un cargador de una instalación profesional de un punto de recarga para vehículo eléctrico.
Conclusión
La instalación de un punto de recarga en un garaje comunitario es hoy un proceso perfectamente regulado, seguro y cada vez más habitual.
Con un estudio previo adecuado, una instalación profesional y una correcta legalización, cargar el vehículo eléctrico en casa se convierte en una solución cómoda, eficiente, segura y preparada para el futuro.
Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio legalizar un punto de recarga en garaje comunitario?
Sí, es obligatorio. Toda instalación de recarga debe emitir documentación técnica por empresa autorizada, cumplir REBT e ITC-BT-52, y realizarse verificaciones reglamentarias antes de puesta en servicio. No es solo un trámite administrativo, sino garantía de seguridad para personas, bienes e instalación.
¿Qué documentación es necesaria antes de instalar el cargador?
Depende del edificio y alimentación. Generalmente: Certificado Instalación Eléctrica (CIE) o Certificado Seguridad (CS), plano del garaje comunitario, e inspección periódica favorable del OCA si aplica. Esta información previa permite diseñar correctamente y evita problemas en tramitación posterior.
¿Qué documentación se genera después de la instalación?
La empresa autorizada elabora: Certificado Instalación Eléctrica (CIE), Memoria Técnica Diseño (MTD), esquema unifilar, planos ejecutados, características técnicas del cargador, resultados verificaciones, y documentación administrativa. Conservar correctamente esta documentación es fundamental para futuras ampliaciones o inspecciones.
¿Cuáles son las verificaciones obligatorias antes de usar el cargador?
Incluyen: continuidad conductores protección, medición aislamiento, verificación puesta tierra, comprobación polaridad, funcionamiento protecciones, disparo diferenciales, medición tensión, funcionamiento punto recarga, y sistema gestión dinámica potencia. Estas verificaciones detectan anomalías antes que el usuario comience a utilizar la instalación.
¿Cuál es el error más habitual en instalaciones de recarga?
Instalar cable con sección insuficiente. La sección debe calcularse considerando intensidad, longitud recorrido, método instalación, caída tensión y condiciones uso. Otros errores: protecciones inadecuadas y materiales no reglamentarios. Una empresa autorizada en Asturias evita estos problemas.
